Borinquen Made

Volver a Noticias

2021-10-03 · Economía y política

Guía federal propone servicios coordinados para niños y jóvenes tras un desastre en Puerto Rico

El 3 de octubre de 2021, la fuente principal de esta nota era la guía Post-Disaster Puerto Rico: Wraparound Services for Children and Youth: Planning Reference, publicada en octubre de 2021. El documento fue preparado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos mediante la Oficina del Subsecretario para Preparación y Respuesta, y está alojado en el Centro de Asistencia Técnica, Recursos, Información e Intercambio para Emergencias de esa agencia. Es una referencia de planificación para coordinar servicios alrededor de niños, niñas y jóvenes antes, durante y después de un desastre.

La guía surgió de la misión de apoyo a la recuperación en salud y servicios sociales del Departamento de Salud y Servicios Humanos en Puerto Rico, en apoyo al Departamento de Educación de Puerto Rico durante la recuperación a largo plazo del huracán María. También presenta el proyecto regional Empower My Community de planificación educativa para recuperación y resiliencia. Su punto de partida es que los niños y jóvenes pueden enfrentar reacciones más fuertes al estrés durante el ciclo de un desastre, con efectos sobre el aprendizaje, la salud y el bienestar socioemocional. La recuperación requiere coordinar entidades para prevenir, reducir y atender esas reacciones sin dejar fuera a comunidades con menos acceso.

En este marco, wraparound describe una forma de planificar y trabajar en la que varias instituciones se organizan alrededor de las necesidades del niño, la familia y la comunidad. La guía cita evidencia de la Iniciativa Nacional de Servicios Integrados: cuando el proceso se aplica con fidelidad, los jóvenes con necesidades complejas tienen más probabilidad de permanecer en sus hogares y comunidades, o de pasar menos tiempo fuera del hogar. La meta para las comunidades escolares es construir sistemas colaborativos y sostenibles que apoyen el crecimiento estudiantil.

El marco se organiza en cinco áreas. La primera es salud física: acceso a cuidado de calidad y prevención desde edades tempranas, con participación posible de clínicas comunitarias, hospitales, enfermeras escolares, departamentos de salud pública y pediatras. La segunda es salud conductual y mental, que incluye estrés postraumático, depresión, ansiedad de separación y angustia prolongada, además de consejería escolar, terapeutas, consejería pastoral y redes informales. La tercera es nutrición y seguridad alimentaria: acceso constante a comida suficiente y con calidad nutricional para el cuerpo y el cerebro. La cuarta es salud y seguridad ambiental. La quinta es el enriquecimiento escolar y estudiantil, incluidos los programas después del horario de clases.

El documento explica que María, los terremotos y la pandemia de la enfermedad del coronavirus de 2019 aumentaron la necesidad de servicios coordinados en Puerto Rico. Las escuelas suelen ser una de las plataformas públicas más estables para el desarrollo de niños y jóvenes. Integrar atención física, social, intelectual y emocional puede reducir los impactos de desastres múltiples, siempre que las entidades compartan planificación y seguimiento.

La guía reúne antecedentes, recursos, instrucciones para crear un plan de acción comunitario, apéndices del proyecto de planificación educativa, hallazgos por área, información sobre la cercanía entre escuelas y centros de salud, una matriz de recursos federales y materiales de organizaciones religiosas y comunitarias. La matriz menciona al Departamento de Salud y Servicios Humanos, la Agencia de Protección Ambiental, el Departamento de Agricultura y la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias. Esos listados orientan la planificación; no son prueba de que cada recurso se haya concedido a Puerto Rico.

La lectura local es sencilla: la guía ofrecía al Departamento de Educación de Puerto Rico una referencia operativa para evaluar necesidades, identificar activos comunitarios, establecer prioridades, preparar un plan de acción y medir resultados. No anunciaba una subvención nueva, no reportaba dinero perdido y no afirmaba que se hubiera pagado una cantidad específica. La fuente principal documenta capacidad institucional para la recuperación de salud y servicios sociales postdesastre.

Fuente principal: Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, guía Post-Disaster Puerto Rico: Wraparound Services for Children and Youth: Planning Reference, publicada en octubre de 2021.